viernes, 22 de enero de 2010

El Sistema Preventivo en la educación de la juventud.

Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y el amor; excluye, por consiguiente, todo castigo violento y procura alejar aún los suaves. Estos tres elementos son indispensables en el Sistema Educativo de Don Bosco y su aplicación debe hacerse conjugando los tres simultáneamente.
La Razón sugiere el uso del diálogo, de la visión realista y concreta de cada uno. Tiene que ver con el sentido común, la concreción, la adhesión a la realidad juvenil, la flexibilidad en los planes y con la anticipación en las metas educativas. La razón es entendida también como:
- Fuente de ideas y proposiciones para poder modificar las conductas.
- Ayuda a valorar la vida y las cosas con profundidad y espíritu crítico.
- Descubrimiento del valor de las realidades terrenas con su propia autonomía.
- Capacidad para descubrir el esfuerzo humano en el proceso formativo.
La Religión es principio y meta de todo su quehacer educativo. Para Don Bosco no se puede educar si no hay dimensión religiosa, si no se efectúa el encuentro personal con Jesucristo, el cual lleva a la voluntaria adhesión a su persona y provoca la verdadera libertad de los hijos de Dios. La fe de Don Bosco era una fe vivida, vibrante y gozosamente celebrada. Sin esta dimensión a la trascendencia, todo proyecto educativo es incompleto. A través de ella se favorecen los siguientes tipos de experiencias:
- Respeto a las diferentes situaciones de relación entre la persona y Dios.
- Encuentro entre la persona y Dios que nos ama como somos.
- Acogida de la verdad y del bien que late dentro de cada persona.
- Diálogo entre la fe, la ciencia y la cultura del entorno.
El Amor es el principio supremo de la metodología de Don Bosco. Este amor nace en un contexto de amistad, simpatía y pasión sincera por los jóvenes pobres y necesitados. Se expresa en la bondad revestida de actitudes de acogida, confianza y espíritu de familia que facilitan la comprensión, la convivencia, el optimismo y la alegría. Busca el bien del chico, hacerle sentirse amado por el educador. Ahí está escrito todo: estar con él, respetarle, escucharle, comprenderle, ayudarle, orientarle, ofrecerle medios formativos. La palabra que usa Don Bosco es “Amorevolezza” , que es un cariño manifestado. Si hay cariño, habrá confianza y estima mutua, y por tanto condiciones necesarias de ayuda y de cambio. Se intenta vivir como:
- Acogida incondicional de las personas.
- Relación constructiva y rica en propuestas educativas.
- Participación en las alegrías y tristezas del otro.
- Capacidad de traducir en signos concretos el amor educativo.

Teniendo todo esto en cuenta, educar es el gran arte de formar al hombre y de ofrecerle puntos de referencia válidos a los cuales anclar su existencia. Su método nace de la presencia atenta y amorosa entre los jóvenes; esta presencia nos abre al conocimiento de los mismos, porque se conecta con ellos allí dónde viven. Intenta promover, estimular, hacer crecer, animar a la persona para que llegue a ser lo que originariamente es y debe ser.

(Extractado de “EL SISTEMA EDUCATIVO DE DON BOSCO. APORTACIONES PARA UNA ACCIÓN TUTORIAL EN EL SISTEMA UNIVERSITARIO”. De María del Pilar Gangoso Maestra Licenciada en Pedagogía y Doctora en Ciencias de la Educación.Hija de María Auxiliadora, motivada e ilusionada por la educación de los jóvenes y preocupada por la problemática que afecta a la educación en nuestros días.)

martes, 12 de enero de 2010

Cultivar el pensamiento positivo: ¡¡¡ es simple y todos podemos!!!

Cultivando el pensamiento positivo en nuestro corazón y luego exteriorizándolo notaremos como extendemos hacia quienes nos rodean ,maravillosos sentimientos de bienestar, alegría, satisfacción, fuerza, competencia, creatividad y logro de resultados. A la inversa ,dejándonos invadir por el pensamiento negativo o pensando siempre lo peor, disminuimos o bloqueamos los sentimientos buenos y la conducta productiva.
Los buenos pensamientos nos generan una fuente mágica de sentimientos de bondad y alegría que fluye desde nuestro interior y se confunde con sus pares en una fuerte y suave red de amor . Dicha práctica nos da el poder para hacer más, , compartir más, disfrutar más la vida y obtener mayores logros. Nos hace ver como parte de naturaleza y el mundo entero.
¡Los pensamientos positivos, comunicación positiva y acciones positivas son alegremente infecciosos! Las personas positivas extienden alegría, bondad, alegría y humor alrededor de ellos. Esta alegría y el entusiasmo se extienden de persona a persona, de organización a organización. Y la inspiración y el entusiasmo es lo que hace individuos y organizaciones prospere y crezca.

El entusiasmo está detrás de todo el progreso. Con él, hay logro. Sin él, hay sólo coartadas. HENRY FORD

Una vez nosotros entendemos que verdadera felicidad y la alegría no viene del mundo externo sino de nosotros mismos, nosotros estamos en camino a un acercamiento más positivo y creativo a la vida.