sábado, 22 de mayo de 2010

Sistema Preventivo de Educación a los Jóvenes .-


El proyecto educativo nace con la idea de superar todo este problema social, para Don Bosco dicho proyecto puede resumirse en tres puntos importantes:
  1. Necesidad de escuela y trabajo para desarrollar sus potencialidades.
  2. Necesidad de ser jóvenes, es decir de gozar de un clima de familia en el que puedan sentirse acogidos, importantes, protegidos, amados, gozar de su tiempo y de una oportunidad de juego y diversión.
  3. Necesidad de encontrarse con Dios, para descubrir su propia dignidad de Hijos de Dios y el sentido mismo de su vida.
Educación para desarrollar las potencialidades
Educación para desarrollar las potencialidades
El concepto base del Sistema Educativo de Don Bosco radica en lo Preventivo, entendido como el "arte de educar en positivo" proponiendo el bien en vivencias adecuadas y envolventes, capaces de atraer por su nobleza y hermosura el arte de "hacer que los jóvenes crezcan desde dentro", apoyándose en su libertad interior, venciendo condicionamientos y formalismos exteriores; el "arte de ganar el corazón de los jóvenes" de modo que caminen con alegría y satisfacción hacia el bien, corrigiendo desviaciones y preparando el mañana por medio de una sólida formación de su caracter.
Prevenir es sembrar gérmenes de vida, estar en la cotidianidad creciendo en la niñez y en la adolescencia por el camino correcto. "Individuando algunas prioridades en el ámbito de la pedagogía preventiva exigidas por la cultura actual, se podría enfocar la atención hacia tres pistas: la ética consistente en la orientación de los valores; la familiar, el énfasis en lo "positivo". Prevenir también es partir de la familia, volver al núcleo familiar es decir no son los sistemas educativos los primeros protagonistas de los educando sino la familia y su unidad como primer componente.
Otra instancia del sistema preventivo de Don Bosco es la de fundamentar su trabajo en los jóvenes a través de latransmisión del bien y de las experiencias positivas, sobre la belleza, la verdad, la bondad, la honestidad, y sobre experiencias pedagógicas positivas. Un educador salesiano por tanto está convencido de que cualquier joven por marginado que sea, tiene energías de bien, que si se las cultiva lo ha de llevar a la fe y honradez. El Sistema Preventivo apoya su eficacia educativa en dos pilares fundamentales:
  1. La importancia de la Educación
  2. La necesidad de Fe
El santo fundador de los Salesianos cree en los jóvenes, los respeta como personas, le proporciona un ambiente adecuado rico en valores humanos, se apoya en sus aptitudes interiores, en su capacidad de pensar, en el amor, en su raciocinio, y lo prepara para el trabajo y la sociedad. Para Don Bosco la educación es una realidad, los jóvenes son alojados, vestidos, alimentados y orientados en algún oficio para que a su tiempo puedan ganarse la vida honestamente. Así de este modo se comprende la pedagogía de Don Bosco que le hace atento a todo lo que es positivo en una persona y que puede servir para su liberación según el concepto de Dios. Una de las cosas que mas llama la atención del Sistema Preventivo es su calidad humana, todo el método respira un clima de armonía, sin excesos emotivos alejado de posiciones extremas, conscientes de sanear la sociedad partiendo de la educación. El sistema se basa también en la formación de "Buenos Cristianos" y de "Honestos Ciudadanos", todo ello conlleva a la mentalidad del formando plasmarse en valores como solidaridad, y colaboración con los demás. El proyecto de humanismo - pedagógico - cristiano de Don Bosco y su Sistema Preventivo tienen entre sí interacción, la finalidad que persigue este proyecto es el de hacer pasar a Dios al corazón de los jóvenes, no solo por la iglesia sino por la puerta de la escuela, los talleres, las aulas y la oficina. La educación salesiana se caracteriza entonces por una fusión entre lo que es el desarrollo humano y el anuncio evangélico cristiano, por lo tanto la ideología de la educación salesiana está inmersa en el Sistema Preventivo que es pedagogía, pastoral y espiritualidad.

(Extractado del Documento de Los Salesianos de Don Bosco
Inspectoría San Francisco de Sales
Septiembre 2004)

viernes, 14 de mayo de 2010

A Dios le interesa que vivas bien

¿Qué será de mí sin ti?
Acosado por angustias y miedos
me sentiría solo en el vasto mundo.
No sabría qué amar.
El futuro sería un abismo sombrío:
y cuando mi corazón se llenara de pena,
¿a quién diría yo mi inquietud?
Friedrich Novalis, poeta alemán (1772-1801)
Seguramente estás convencido de que, si existe, Dios es bueno. Pero está tan lejos y es tan grande que probable­mente apenas se preocupa de tu vida concreta. ¿Le puede interesar a Dios que tú seas feliz este fin de semana? ¿Cómo puede estar pensando en que te salga bien ese pro­yecto de trabajo en el que has invertido tantas horas?
Desde muy niño te has ido haciendo la idea de que en todo esto de la religión hay dos mundos de intereses. Por una parte está lo que le interesa a Dios, y por otra lo que nos interesa de verdad a los hombres y mujeres que, día a día, luchamos por vivir lo mejor que podemos.
A Dios le interesa su “gloria”, es decir, que las personas crean en él, que lo alaben y que cumplan su voluntad di­vina. Eso es lo que Dios quiere y busca: que la gente rece, que le dé culto y practique la religión. Así Dios se siente “a gusto” recibiendo de sus criaturas honor y gloria.
Por otra parte está lo que de verdad nos interesa a nos­otros: tener trabajo, compartir una vida dichosa con la pareja, acertar con los hijos, vivir bien, divertirnos, dis­frutar de una sociedad en paz. Esa es la esfera de nuestros intereses, donde nosotros nos afanamos por vivir lo me­jor posible.
Es fácil que también tú, como muchos otros, pienses así. A Dios le interesa “lo suyo” y trata de poner a las personas a su servicio. Impone sus diez mandamientos -como po­día haber impuesto otros o ninguno- y está atento a cómo le responden los humanos. Si le obedecen, los premia; en caso contrario, los castiga. Como es Dios y Señor supremo del mundo, también concede favores. A veces gratuita­mente a los que él quiere, a veces a cambio de algo, pero siempre buscando su propia gloria.
Los hombres y las mujeres, por su parte, buscan sus propios intereses y tratan de poner a Dios de su parte. ¿No es para esto la religión? Las personas que son religio­sas le piden ayuda a Dios para que les salgan bien sus co­sas, le dan gracias por los favores que reciben de él; hacen lo posible para mantenerlo contento; incluso le ofrecen sa­crificios y cumplen promesas para hacer que se interese por sus asuntos.
Así piensan muchos creyentes de buena fe. Y, sin em­bargo, esta manera de entender y de vivir la religión es falsa. Dios es amor y solo amor. A Dios lo único que le in­teresa somos nosotros. Nos crea solo por amor y buscando nuestro bien. No hay que forzarlo ni convencerlo de nada. De él solo brota amor gratuito. A Dios le interesa tu vida, tu trabajo, tu libertad, tu salud, tu familia. Dios busca y quiere una vida digna, dichosa y sana para todos y cada uno de nosotros.
Esta es tal vez la novedad más importante que intro­duce Jesús en la sociedad de su tiempo. Toma buena nota. Según Jesús, para Dios lo más importante no es la religión, sino la vida de las personas. Esto es lo que le llevó a enfrentarse con los dirigentes religiosos del templo.
Para los sacerdotes de Jerusalén y los maestros de ley, lo más importante es dar gloria a Dios observan la ley, cumpliendo el sábado y asegurando el culto del templo. Para Jesús, por el contrario, lo más importante son las personas. Por eso se dedica a curar a los enfermos,  a aliviar el sufrimiento, acoger a los leprosos y marginados, defender a las mujeres, devolver la dignidad las prostitutas, bendecir y abrazar a los más pequeños. Sabía que, para Dios, nada hay más importante que las personas.
Si vas descubriendo poco a poco cómo es Dios, tu vida cambiará. Sentirás que Dios no te ama buscando su propio interés. Solo piensa en tu bien. Incluso cuando te llama vivir una vida moral digna. No te equivoques. No pienses que Dios quiere fastidiarte. Quiere que vivas lo que es bueno para ti, no lo que te va a hacer daño. Así es Dios.
Pagola J., Creer, ¿para qué? Conversaciones con alejados, Madrid 208, 134-136.
(Muchas gracias al Padre Juan Manuel Algorta por enviar este material)