martes, 10 de agosto de 2010

Pienso en Dios como un donante feliz

2 Corintios 9:6-10
Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.  Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.  Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: "El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente".  El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

¿Qué me está diciendo El  Señor?


  • Dios quiere que el campo de mi vida sea fértil y que dé frutos abundantes. Doy gracias por los tiempos de mi vida en los que he trabajado con Dios, y trataré de reconocer aquellos lugares que he dejado en barbecho, sin trabajarlos.

  • Pienso en Dios como un donante feliz, contento de mí mientras yo recibo los regalos que Él me ofrece. Me alegro con Dios, dándome un tiempo para agradecerle, y permitir que la gratitud me forme en una persona más generosa.


  • Extractado de www.sacredspace.ie