En todas las formas en que oramos, nuestro mejor modelo es el mismo Jesucristo. Él nos dice que podemos pedir lo que necesitamos, y que el Padre las conoce antes que las pidamos (Mateo 6:9; 7:7). Ya sea que oremos por que no llueva durante un matrimonio, o rogando por la vida de un amigo enfermo, nuestras oraciones no expresan algo desconocido para Dios. No tratan de crear un puente entre nosotros y un Dios distante. Dios ya lo sabe. Dios ya está con nosotros en lo que deseamos. Nuestras oraciones no son como "pedir un deseo" a Dios. Toda oración contiene algo como tratar de alcanzar algo con la confianza de un niño, incluso cuando en el fondo, nuestra oración es caótica o llena de confusión. Orar es más que pedir, aunque la petición es siempre la hebra de una oración. Aunque no uses sus palabras, todo rezo posee el eco de la entrega de Jesús: no se haga mi voluntad, sino la tuya. Pedimos por lo que pensamos es lo mejor; pero tratamos de entregarlo todo a Aquél que lo sabe mucho mejor.
Michael Paul Gallager. Letters on prayer. Página 51.
Bienvenidos, en este blog quiero compartir con uds. lo más importante de un precioso material que pretende orientarnos, en el cómo podemos darle sentido a nuestras vidas, como combatir los crecientes niveles de estrés, desanimo y frustración entre las personas , como un individuo, al estar consciente de sus valores y de sus recursos interiores, por sí mismo o como parte de su organización, puede mejorar su vida, la de su familia ,así como también su productividad laboral.