En la actualidad se pueden apreciar construcciones más altas y carreteras más amplias, sin embargo muchos de nosotros
nos caracterizamos por ostentar temperamentos cortos y puntos de vista más estrechos. Gastamos más dinero y tiempo , pero disfrutamos menos. Aumentamos la calidad y el confort de nuestras casas , pero generamos familias cada vez más pequeñas. Tenemos más compromisos, pero menos tiempo. Tenemos más conocimiento, pero menos juicio. Tenemos más medicinas, pero menos salud. Hemos multiplicado nuestros bienes, pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos muchos, gustamos sólo un pocos, y odiamos demasiado. Hemos conquistado el espacio exterior, pero no nuestro espacio interior. Vivimos tiempos con más libertad, pero con menos alegría … con mucho más alimentos, pero menos nutrición … En la actualidad son más los integrantes de la familia que deben desdoblarse laboralmente ,o para mantener un salario digno o presos de un voraz consumismo, pero también como contrapartida aumentan las separaciones y los divorcios.
Otra característica de nuestra condición de personas es acumular y guardar determinadas cosas para ocasiones especiales , consideremos cada día y cada momento de nuestras vidas como ocasiones especiales y nuestro amor, nuestra alegría, nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos como un gran tesoro acumulado a través del tiempo.
Busquemos el conocimiento, informémonos más, veamos más detenidamente nuestro contexto ,sin prestar atención a las necesidades. Pasemos más tiempo con nuestras familias, comamos ese alimento favorito, visitemos los lugares que que nos complacen. Veamos la vida como una concatenación de momentos de placer; más que un simple trámite de supervivencia. Hagámosle saber a nuestras familias y amigos cuanto los amamos.
En definitiva abramos nuestro corazón y sin desconocer lo bueno y lo malo que nos rodea , dejemos “escapar” nuestro amor, nuestra alegría , esbocemos sonrisas por doquier. Sí, todos y cada uno de nosotros podemos hacerlo. Puede no ser fácil muchas veces , pero , si nos esforzamos veremos que podemos lograr el comienzo de un buen cambio.
Cada día, cada hora y cada minuto son ocasiones especiales, regalos divinos con los que DIOS nos ha privilegiado.