sábado, 28 de abril de 2012

Hagamos de los jóvenes la misión de nuestra vida.


“Conociendo e imitando a Don Bosco, hagamos de los jóvenes la misión de nuestra vida” 
 Don Bosco vivió en aquel que se llama el Período del Resurgimiento, que caracterizó buena parte del siglo XIX, en medio de una gran crisis, turbulencia social, política, económica, religiosa, como la que estamos viviendo hoy… ¿pero qué cosa descubrió Don Bosco en aquella crisis social, cultural, política, económica y religiosa? Descubrió dos cosas: ante todo el drama de un pueblo que alejaba de la fe. ¡Exactamente cuanto está ocurriendo hoy, el pueblo que no cree más, que se aleja de la fe! El segundo drama de la juventud que, decía Don Bosco, es la porción más amada, más delicada de la sociedad, la más predilecta de Jesús Y Don Bosco descubrió la juventud como hoy la podemos ver: sobre todo abandonada, traicionada en sus ideales, en sus aspiraciones, por los hombres de la política, de la economía, ¡y de la Iglesia! Y esto que Don Bosco llegó a ver, es cuanto nosotros estamos viviendo, pero no sé si tenemos ojos para ver este doble drama que él logró a ver.
¿Qué cosa hizo Don Bosco frente a este drama? ¡Reaccionó enérgicamente!Si hay una cosa de la cual no se puede acusar a Don Bosco es de haber sido un hombre indiferente. No, ¡era un hombre apasionado, lleno de pasión! La indiferencia es la cosa peor, porque es la renuncia a amar, la renuncia a creer. Don Bosco reaccionó enérgicamente encontrando nuevas manera de oponerse justamente a este doble drama. A las fuerzas negativas de la sociedad, Don Bosco reaccionó en primer lugar denunciando la ambigüedad y la peligrosidad de la situación. ¿Quién no ve que hoy es peligrosa la situación de la juventud que no encuentra futuro, que ve un futuro muy oscuro?
Ciertamente que puede resultar de nuevo un gran problema social, y Don Bosco denunció, respondiendo a su modo a los poderes fuertes de su tiempo. Y entonces canalizó todas sus energías, las potenció con las posibilidades que le eran ofrecidas las condiciones histórico culturales, con las coyunturas económicas del momento histórico… sobre todo una estructura muy paternalista del Antiguo Régimen del reino Sardo, el orden político liberal abierto al descentramiento de la caridad y la filantropía, la disponibilidad de los recursos para la beneficencia. ¿Qué cosa hizo Don Bosco, mis queridos miembros de la familia salesiana? Queridos hermanos y hermanas, ¿qué hizo Don Bosco? Fundó oratorios, fundó distinto tipo de escuelas, fundó talleres para artesanos, fundó diarios, revistas, tipografías, editoriales, asociaciones juveniles, religiosas, culturales, creativas, sociales… Fundó dos congregaciones, la congregación de San Francisco de Sales y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, y una sociedad laical, los Salesianos Cooperadores. Miren lo que hizo Don Bosco, encausó… porque Don Bosco llegaba a tener una gran energía, ¿gracias a qué?, a que era un hombre de una sola causa: los jóvenes. Cuando nosotros queremos dividir el “target” de nuestra vida, nos equivocamos, no se puede servir a dos señores, a dos causas. Don Bosco vivió por una sola causa: ver felices a los jóvenes. Y por eso me gusta mucho la forma en la cual la cantata española ha querido expresar el “me basta que sean jóvenes para que los ame”, cuando dice “para mí estar en medio de ustedes es ya mi paraíso, pero el paraíso sin ustedes no es paraíso para mí”.
Don Bosco tuvo gran éxito, sobre todo gracias a sus destacadas dotes de comunicador, era un comunicador nato. No tenía recursos económicos. Comenzó la basílica de María Auxiliadora sin dinero. No saben cuánto le costó esta basílica, viajes a Francia, a España, para pedir dinero, para llevar adelante la construcción de esta basílica; que había sido iniciada por el Papa, pero que no lograban terminar y que sabían que le único que podía hacerlo era Don Bosco. Tenía un modesto bagaje cultural, no era que tuviese una gran preparación cultural intelectual, en un momento en el cual había necesidad de dar respuestas de un alto nivel teórico. Don Bosco era hijo de una teología, de una concepción social con fuertes límites. Entonces, ¿cuál ha sido la grandeza de Don Bosco a pesar de estos límites? En primer lugar, fue un hombre de una fe ardiente. Me gusta muchísimo que las Constituciones en el artículo 21, hablando de Don Bosco como padre y modelo, digan aquello que dice de Moisés la Carta a los Hebreos: “caminó como si viera al invisible”. Debes tener una gran fe para caminar así en la vida, “como si vieses al invisible”. ¡En circunstancias tan difíciles Don Bosco, pidió y obtuvo ayuda de todos! Católicos y anticlericales, ricos y pobres, hombres y mujeres del dinero y del poder, exponentes de la nobleza, de la burguesía, del bajo y alto clero. Sus pedidos de ayuda no podían no  resonar directa o indirectamente como desafíos, como condena moral hacia aquellos que habían cerrado el corazón a la realidad sufriente del prójimo, especialmente de los jóvenes.
Entonces, queridos hermanos, queridas hermanas, nos toca a nosotros, nosotros somos los herederos de Don Bosco. No sé si tenemos su misma fe, su misma capacidad de encauzar todas nuestras energías para oponernos a la gran crisis, no económica, no financiera, ¡sino ética, cultural, antropológica! Nuestra familia salesiana tiene sentido si es significativa y si llega a ser eficaz social y eclesialmente.
¿Dónde está, pues, la grandeza de Don Bosco? Primero que todo, en la percepción emotiva, porque era algo que él llevaba en el corazón, pero también intelectual porque tenía la capacidad de leer, de “intus legere”, de interpretar la realidad, ¿de qué?, de la juventud pobre y abandonada.
A mí me duele verdaderamente el corazón cuando veo a los jóvenes abandonados, cuando los veo cerrados, sin futuro; reducidos ¿a qué?, a ser simples consumidores y espectadores. Don Bosco descubrió el problema de la juventud abandonada. Y esto es algo en lo cual podemos imitarlo.
En segundo lugar, es darse cuenta que el gran problema era cultural. Y que por lo tanto, el don más grande que podía dar a los jóvenes, ¡era la educación! La educación tiene un gran poder. Y hoy nosotros tenemos el deber no sólo de optar por los jóvenes, sino también de optar por la educación. Es la única forma de transformar esta cultura de hoy.
Qué hizo Don Bosco, además de descubrir la juventud abandonada, además de darse cuenta que el don más grande que podíamos ofrecerles era la educación? El tercero, es que lanzó precisas intervenciones a gran escala en el mundo católico y civil. Era un escritor proficuo, no porque gustaba de escribir libros, sino porque quería llegar a todos.
Nosotros somos demasiado tímidos, demasiado cerrados, no llegamos a salir verdaderamente para ir al encuentro de las grandes necesidades que nos desafían. Nos basta estar donde estamos. Y sobre todo, ¿qué hizo Don Bosco? Una gran capacidad de poner en pie un inmenso movimiento de personas: la familia salesiana. Esta es la grandeza de Don Bosco. Decía que Don Bosco, hizo relectura de sí mismo; yo como Rector Mayor debo hacer una relectura de Don Bosco. Tengo la obligación de ayudar a mis hermanos, a todos los miembros de la familia salesiana a decir cuál ha sido la grandeza de Don Bosco y en qué cosas él está al alcance de la mano, donde no hay excusa para no ser como él.
Decía ayer Don Bartolomé en su conferencia: “somos hijos de un soñador y somos herederos de una profecía”, es decir que está en nuestras manos.
Queridos hermanos y queridas hermanas, Don Bosco no fue un político, no fue un sociólogo, no fue un sindicalista… ¿saben qué fue Don Bosco? Un sacerdote. Un sacerdote que amó a los jóvenes, que creyó en la educación, y que hizo un voto apostólico: “hasta el último respiro de mi vida será por mis queridos jóvenes”. Don Bosco estaba convencido que la educación podía mucho en cualquier situación, si es realizada con el máximo de buena voluntad, con el esfuerzo y la capacidad de adaptación. Porque, ¿qué quiere hacer la educación?  Quiere, antes que nada, cambiar las conciencias, quiere formar en la honestidad humana, en la realidad cívica y política. Don Bosco quería cambiar la sociedad a través de la educación. Y por eso cuando algunos de los jóvenes del oratorio, viendo el movimiento garibaldino, con todo el movimiento revolucionario, pidieron a Don Bosco de alinearse con Garibaldi, ¿qué les ha dicho Don Bosco?: las puertas están abiertas. Yo también, busco cambiar Italia, a través de la educación, no de las armas. Don Bosco transformó los valores fuertes en los cuales creía y que defendió contra todos, en hechos sociales, en gestos concretos, sin replegarse en lo espiritual o en lo eclesial, entendido como un espacio exento de los problemas del mundo y de la vida. Don Bosco convencido de su vocación de sacerdote educador, cultivó una cotidianidad que no era ausencia de horizontes; ¡todo lo contrario! No era un mundo restringido a unas pocas necesidades, Don Bosco era un hombre de amplia mirada, que miraba lejos.
Es interesante, decía esta mañana Don Bruno Ferrero: ¿qué cosas tenía Don Bosco en su pequeña habitación? Un globo terráqueo, ¡todo el mundo! ¿Estaba convencido que Dios le había confiado los jóvenes de todo el mundo! No los pocos que vienen a nuestras obras, sino los jóvenes de todo el mundo. Don Bosco no quiso atar la suerte de su obra a ningún régimen político, por eso podía pedir dinero a todos, consejos a nadie porque a los jóvenes él sabía qué había que darles y cómo había que dárselo.
Y termino con un testimonio muy hermoso de uno de los grandes teólogos dominicanos. Marie-Dominique Chenu. Cuando en los años 80, un periodista, a este gran teólogo dominicano le pedía que dijera los nombres de algunos santos que fueran portadores de un mensaje de actualidad para los tiempos nuevos, ¿saben cuál fue la respuesta de Dominique Chenu? Escribió lo siguiente: quiero recordar ante todo aquel que ha anticipado el Concilio por un siglo: Don Bosco. El es ya proféticamente, un hombre modelo de santidad por su obra, que está en ruptura con el modo de pensar y creer de sus contemporáneos. Por ese como él, ha habido tantos que han sido llamados Don Bosco. Por ejemplo el Don Bosco de Bérgamo, el Don Bosco de Bolonia, el Don Bosco de Messina, y así sucesivamente, es decir aquellos que han querido hacer de Don Bosco el modelo de su vida.
La figura, el significado Don Bosco y su obra son histórica y universalmente reconocidos, no son propiedad nuestra. Don Bosco es un don para toda la sociedad y para toda la Iglesia. Con todo respeto hacia quien escribió, como este conocido escritor italiano Alberto Moravia, “los santos no hacen historia”, ¡quisiera verlo! Don Bosco hizo historia, Don Bosco continúa haciendo historia.

Esta es la consigna del Rector Mayor don Pascual Chávez para el año 2012, preparando las grandes fiestas del bicentenario del nacimiento de Don Bosco. En un todo muy familiar, don Chávez os comunicó estas BUENAS NOCHES el 20 de enero de 2012 durante las Jornadas de Espiritualidad celebradas en Roma. Presentam.os esta rica síntesis en dos entregas.(Gentileza del Padre Juan Manuel Algorta)